Para hablar mentiras…

Igual que en una audiencia, en la campaña electoral se acepta como bueno y válido que los candidatos interpreten a favor de su causa los hechos, estadísticas, declaraciones o cualquier otra evidencia, pero lo que no se permite es mentir deliberadamente con el propósito de engañar o confundir.

Para el electorado no resulta de buen gusto que quien aspire a la presidencia de la República acuda a la televisión con el insano propósito de desdibujar la realidad económica, social y política, con el único propósito de intentar obtener provecho político.

No hay que olvidarse que los hechos siempre son tozudos y que un momento histórico no puede ser borrado con mentiras ni aun con medias verdades. Lo ético aconseja que al describir un escenario no se altere su objetividad, aunque se minimice o se firme que se transformaría para bien.
¿Cómo puede un candidato afirmar por televisión que el Gobierno del presidente Medina no ha hecho nada en el plano de la vivienda, y hasta negar que esta gestión haya iniciado y concluido el proyecto habitacional de Boca de Cachón, Jimaní?.

No creo yo que un candidato presidencial ignore el dato de que el Gobierno instituyó la figura del fideicomiso para garantizar una gran alianza público privada que construye miles de unidades habitacionales de bajo costo para familia clase medio y de menores ingresos.

Un candidato, cualquiera que sea, degrada su imagen ante la ciudadanía, si carece de valor para reconocer que la economía dominicana mantiene su condición de estabilidad y crecimiento, con marcado control fiscal y con baja inflación.

Se acepta que un aspirante a la Presidencia asuma el discurso de la inseguridad pública, pero no debería ocultar que República Dominicana figura entre los países con menor índice de criminalidad real, como lo admitió el presidente del Conep.

Tampoco puede hablar de desempleo, sin reconocer que se han creado 400 mil nuevos puestos de trabajo, ni de pobreza, sin reconocer que 420 mil pesos han salido ascendidos a clase media. Tampoco referirse a la Seguridad Social, sin admitir que más de seis millones de dominicanos han sido incorporados a ese sistema.

Se puede decir que un posible gobierno de ese candidato mejorara aún más al sector educativo, pero no es ético negar que un millón de estudiantes han sido incorporado a las tandas extendidas y que se han construidos mucho más de 20 mil aulas.

Ese candidato pretendió borrar con palabras las bondades de las visitas sorpresas, del la democratización del crédito y del programa de construcción de infraestructura, así como del proyecto de generación eléctrica Punta Catalina. Para hablar mentiras y comer pescado, hay que tener cuidado.

Publicado por El Nacional el 07 de febrero del 2016

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