La verdad silenciosa

Moodys rebajó la calificación de los bonos costarricenses, de Baa3 a Baa1,  que los reducen a  la categoría de “especulativa” o “basura” y provoca que  Costa Rica pierda el nivel de inversión que había  alcanzado hace cuatro años.

La drástica decisión de esa calificadora de riesgos obedece al hecho de que la debilidad institucional del país impide concretar una reforma fiscal en los próximos años, por lo que se incrementan los déficits  fiscales y la deuda pública.

Ese traspié en una economía que fue por muchos años paradigma de fortaleza,  sanidad, planificación y crecimiento debería servir de referencia a Republica Dominicana para no incurrir en los mismos errores que motivan que hoy los  bonos ticos se conviertan en volátiles papeles especulativos.

Para no repetir la experiencia de Costa Rica, economistas y gremios empresariales reclaman del Gobierno reducir aún más el déficit fiscal, el Gasto Publico y evitar endeudamiento, algo así como morirse en la víspera.

Las calificadoras Modys, Estándar and Poor y Fitch, colocan la deuda publica dominicana en  sus equivalentes a  riesgo “B” y B-mas, lo que significa “suficiente capacidad de pago de capital e intereses”, aunque  susceptible a debilitarse ante cambios en la economía…”

Para que aquí no se reedite el drama costarricense, Estándar and Poors aconseja “un crecimiento económico más rápido, junto con reformas fiscales que amplíen la base de recaudación y brinden mayor flexibilidad fiscal.” Agrega que falta de lo anterior “intensifica la vulnerabilidad a un repunte súbito de los precios de los commodities, especialmente el petróleo”.

Como puede apreciarse, el mayor riesgo de que  se produzca “la explosión”, que mercadean gremios empresariales y economistas al servicio de intereses corporativo, es la ausencia de “reformas fiscales” que “brinden mayor flexibilidad fiscal”, lo que se explica  en el hecho de que la presión tributaria (recaudación como proporción del PIB) sea solo de un 14%, cuando el promedio en la región es de 21%.

Mucho se habla del excesivo déficit fiscal (6.6%) en el que incurrió el gobierno del PLD en 2012, pero mismos funcionarios que fueron protagonistas de esa gestión, olvidan que  ese nivel de endeudamiento evitó un derrumbe global de la economía y de la gobernabilidad política. Por razones que pueden explicarse.

El gobernó de Danilo Medina ha logrado reducir drásticamente el déficit fiscal (a 2.7 del PIB), y el endeudamiento de un 44% a un 40” del PIB, además de impregnar calidad al Gasto Publico. Pero los gremios  empresariales rehúsan promover una fiscalidad responsable y rechazan reducir los elevados niveles de exenciones. Así no se puede.

Publicado por El Nacional el 21 de septiembre del 2014

 

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