Quedan al Desnudo

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El tiempo ha colocado cada pieza en su lugar y ya resulta difícil, sino imposible, que el Gobierno haitiano pueda ocultar el verdadero propósito de su campaña diplomática de la sombra, que no es otro que el de procurar que este país sea condenado por la comunidad internacional bajo la acusación de pretender crear en su territorio una comunidad de apátridas.

Tampoco pueden ocultarse bajo manto de ningún ropaje los líderes mediáticos que anuncian genocidio civil e incendio migratorio o que acusan al Gobierno y al partido en el poder de incitar odio racional, porque la humareda comienza a despejarse y es fácil identificar a títeres, titiriteros y bufones.

Igual que cuando en Juana Méndez abrazó efusivamente al presidente Danilo Medina, sin decirle que al otro día su ministra de Salud anunciaría la prohibición de las importaciones dominicanas de pollos y huevos, Michel Martelly llamó por teléfono al mandatario dominicano para informarle que ordenó a su canciller viajar a República Dominicana para firmar un acuerdo de buena voluntad.

Días después de que el canciller Casimir firmó en San Isidro el convenio que supuestamente privilegiaba el diálogo por sobre todas las cosas, el presidente haitiano viajó a Trinidad y Tobago para proclamar en una reunión del Caricom que la sentencia del Tribunal Constitucional provocaría la desestabilización en el Caribe y una gran crisis humanitaria en el lado oeste de la isla.

Fue en base al planteamiento del presidente Martelly que Caricom congeló el conocimiento de una solicitud de ingreso de Dominicana a ese conglomerado formulado hace 33 años, con lo cual no sólo irrespetó al Gobierno y pueblo dominicanos, sino que también se desnudó como un mandatario sin escrúpulos.

El presidente Danilo Medina, que sí respeta y reclama respeto, actuó correctamente al ordenar el retorno del embajador dominicano en Puerto Príncipe y disponer la convocatoria del embajador haitiano a Cancillería para expresarle el disgusto del Gobierno por la trapisonda de Martelly.

A Martelly no le interesa la suerte de los descendientes de indocumentados haitianos nacidos aquí, porque si así fuera procuraría negociar con el Gobierno garantía de que la sentencia del Tribunal Constitucional se ejecute con estricto respeto de los derechos humanos, pero su verdadero propósito es pretender desviar la atención de la población haitiana que reclama su renuncia como jefe de Estado.

El Plan de Regularización Migratoria, con el que se cumpliría con la sentencia de referencia, ya ha sido puesto en ejecución por decreto presidencial, con lo que queda demostrado que las acciones que se adoptarán no agreden derechos inalienables y, por el contrario, concede licencia especial para que todos los afectados por ese fallo obtengan la nacionalidad vía naturalización.

Publicado por El Nacional el 01 de diciembre del 2013

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