El peligro del petróleo

A rajatabla

                             El peligro del petróleo

No es mi intención usurpar el rol de los economistas, que poseen calidad para analizar la economía y formular recomendaciones de cómo afrontar tales o cuales problemas, pero me creo en deber y derecho de reflexionar sobre temas económicos que hoy gravitan sobre las cuentas nacionales, como los precios internacionales del petróleo.

Justo el día de esta semana cuando se calcula los precios internos de los derivados  del petróleo que regirán por los  siguientes  siete día se  anunció un alza  en el barril del crudo de  casi  un 4% para situarse en 48.90 dólares. El precio Brent, de referencia para Europa, subió a US$51 dólares el barril.

Ese notable aumento no se produjo por una circunstancia fortuita, sino por  un acuerdo entre los 13 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que convinieron en recortar la producción mundial del crudo en 1.2 millones de barriles diarios.

Entre las causas que motivaron que por primera vez en muchos años, que la OPEP, que  produce el 72% de la oferta mundial de petróleo,  arribara a un acuerdo para reducir la producción,  figura la incertidumbre creada  por el triunfo electoral de Donald Trump en Estados Unidos.

Trump ha prometido alentar la construcción de obras de infraestructura, desregularizar la economía, anular tratados de libre comercio, desregular la economía,  revocar  el acuerdo nuclear con  Irán y restringir las relaciones  económicas con México.

A esos factores se agrega el interés de Rusia por recuperar, a través de los precios de sus  comodities, capacidad de financiamiento de su desarrollo, asi como influencia geopolítica, y de China, de  retornar su economia  al crecimiento perdido hace años.

Cada dólar que sube  en el precio del petróleo significa un incremento de US$10.4 millones  en la factura petrolera dominicana, por lo que  si causas el crudo sube en promedio US$10 millones, significarían más de cien millones de dólares en 2017. Tómese en cuenta que el precio promedio en los últimos cuatro meses ha sido de 39 dólares el barril.

El precio promedio del barril de petróleo ha sido estimado en el Presupuesto Nacional de 2017, en 48 dólares, pero ya el precio Brent subió a RD$51 y el de referencia de Texas a 49 dólares, señales de que  el cálculo se habría quedado corto.

Un incremento del petróleo en la franja entre 55 a 60 dólares, impactaría negativamente sobre el déficit fiscal y de la cuenta corriente de la balanza de pagos,  así como del tipo de cambio, índice general de precios y  de reservas monetarias. La advertencia ha sido hecha.

El peligro del petróleo

No es mi intención usurpar el rol de los economistas, que poseen calidad para analizar la economía y formular recomendaciones de cómo afrontar tales o cuales problemas, pero me creo en deber y derecho de reflexionar sobre temas económicos que hoy gravitan sobre las cuentas nacionales, como los precios internacionales del petróleo.

Justo el día de esta semana cuando se calcula los precios internos de los derivados del petróleo que regirán por los siguientes siete días se anunció un alza en el barril del crudo de casi un 4% para situarse en 48.90 dólares. El precio Brent, de referencia para Europa, subió a US$51 dólares el barril.

Ese notable aumento no se produjo por una circunstancia fortuita, sino por un acuerdo entre los 13 miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que convinieron en recortar la producción mundial del crudo en 1.2 millones de barriles diarios.

Entre las causas que motivaron que por primera vez en muchos años, que la OPEP, que produce el 72% de la oferta mundial de petróleo, arribara a un acuerdo para reducir la producción, figura la incertidumbre creada por el triunfo electoral de Donald Trump en Estados Unidos.

Trump ha prometido alentar la construcción de obras de infraestructura, desregularizar la economía, anular tratados de libre comercio, desregular la economía, revocar el acuerdo nuclear con Irán y restringir las relaciones económicas con México.

A esos factores se agrega el interés de Rusia por recuperar, a través de los precios de sus comodities, capacidad de financiamiento de su desarrollo, así como influencia geopolítica, y de China, de retornar su economía al crecimiento perdido hace años.

Cada dólar que sube en el precio del petróleo significa un incremento de US$10.4 millones en la factura petrolera dominicana, por lo que si el crudo sube en promedio US$10 millones, significarían más de cien millones de dólares en 2017. Tómese en cuenta que el precio promedio en los últimos cuatro meses ha sido de 39 dólares el barril.

El precio promedio del barril de petróleo ha sido estimado en el Presupuesto Nacional de 2017, en 48 dólares, pero ya el precio Brent subió a RD$51 y el de referencia de Texas a 49 dólares, señales de que el cálculo se habría quedado corto.

Un incremento del petróleo en la franja entre 55 a 60 dólares, impactaría negativamente sobre el déficit fiscal y de la cuenta corriente de la balanza de pagos, así como del tipo de cambio, índice general de precios y de reservas monetarias. La advertencia ha sido hecha.

Publicado por El Nacional 04 de diciembre del 2016

Juicio a Fidel

Mi generación apenas balbuceaba cuando ajusticiaron a Trujillo, pero creció de mano con Fidel y abrevó de su inagotable pensamiento político asociado con la redención social y liberación de los pueblos oprimidos. Nuestros mayores padecieron a un tirano, nosotros convivimos con un revolucionario, o al menos así lo percibimos.

Fidel murió el viernes de viejo en su cama, forma de terminar la vida que no es aconsejable para un hombre visionario, un estadista que vivió siempre con el propósito de que el día después del último se abrieran para él los portones de la gloria.

Al pueblo cubano compete juzgar como buenos o malos los 47 años del Gobierno de Fidel que comenzó dos años antes en una sala de audiencia con su discurso de “La Historia me absolverá”, aunque por lo prolongado de su mandato, es difícil refutar el criterio de que su régimen fue una tiranía más larga que la de Trujillo.

El bloqueo económico impuesto por Estados Unidos contra Cuba se prolonga todavía por 56 años; contra Trujillo fue apenas de unos meses, porque la CIA acertó en un primer intento de magnicidio, pero con Fidel fracasó infinidad de veces.

La historia de Cuba ha estado íntimamente vinculada a la dominicana, desde que el general Máximo Gómez acogió con el sable el ideal de independencia del apóstol José Martí, pasando por las expediciones que partieron de la isla con el propósito de derrocar a Trujillo y después a Balaguer.

Por miedo a Fidel, Washington apadrinó el derrocamiento del gobierno democrático de Juan Bosch, produjo la intervención militar de 1965 e instaló en el gobierno al maestro más aventajado de Trujillo.

Por admiración a Fidel y a su ideal revolucionario, Manolo, Jiménez Moya y Caamaño se inmolaron en las escarpadas montañas de Quisqueya, y otra parte de la juventud ofrendó sus vidas en el laboratorio de la guerrilla urbana y de los comandos clandestinos.

Por Fidel, mi generación conoció y veneró al Che Guevara, cuyo ideal de sacrificio y redención, tuvo mucho parecido con la historia de Jesús, al punto que su imagen, junto a la del Mártir del Gólgota, ha sido de las más mercadeadas en todo el mundo.

Mi generación no acepta desvincular la libertad política, de la equidad social, por tanto, lo que se indilga al régimen de Fidel es imputable también a las mentadas democracias que promueven exclusión y marginalidad.

La figura del Comandante emergió hace más de 60 años como respuesta a la opresión y la corrupción que agobió al pueblo cubano. Dejemos que la historia juzgue a quien fue una de las figuras más relevantes del siglo XX.

Publicado por El Nacional el 27 de noviembre del 2016

Un abrir y cerrar de ojos

Brasil, Argentina y Venezuela, las tres economías más grandes de América Latina, convulsionadas hoy por la conjunción de graves crisis económicas, políticas y sociales, a pesar de que experimentaron un elevado crecimiento de su  PIB  el primer decenio de este siglo, al amparo de gobiernos populistas o progresistas.

Esas naciones, que poseen recursos naturales en abundancia y avanzados procesos de industrialización y apropiación de tecnología, caen en el precipicio en un abrir y cerrar de ojos, al punto que el desempleo, desabastecimiento e hiperinflación signan hoy su cotidianidad.

Durante el los gobiernos del presidente Inacio Lula Da Silva (2003-2011), unos 40 millones de brasileños pasaron de pobreza extrema a pobreza moderada y de esta a clase media, mientras que Brasil se convirtió en una de las más pujante economía emergentes del mundo, junto a China, Rusia, India y Sudáfrica.

Esa otrora creciente economía, sufre hoy una contracción   superior al  5% de su PIB, un desempleo mayor al diez % (15 millones de parados) y una severa crisis  de gobernabilidad.

Argentina, cuyo crecimiento  del PIB   durante el periodo 2003 a 2011 fue  superior al 8% y sus exportaciones  se incrementaron en  más de un 80% para convertirse en la tercera economía de América Latina, superada solo por Brasil Y México, y un per cápita de  17 mil 376 dólares, el más alto de la región.

El Fondo Monetario advierte que Argentina muestra unas tendencias insostenibles, que se traducen en  recesión (-1% en 2016) y mayor inflación (25%). Durante el gobierno de Macri se han producido más de 4 millones de despidos.

Venezuela se acerca al cataclismo, con una inflación que ronda el 140%, déficit fiscal por quinto año consecutivo, reducción  en un 75% del precio del petróleo y agudo desabastecimiento de alimentos y medicina. La historia venezolana es  similar a la de  los Brasil y Venezuela, de más de un decenio de crecimiento y estabilidad.

Lo ante dicho solo procura advertir que tres grandes economías del continente colapsaron literalmente en un abrir y cerrar de ojos, a pesar de que se mantuvieron en el carril del crecimiento  durante más de un decenio, un peligro  al que no es inmune República Dominicana. Reflejémonos en esos espejos.

Publicado por El Nacional el 13 de noviembre del 2016

¿Cómo incendiar la pradera?

 

                                      

 La realidad no se transforma o se altera por  simple capricho, como la  pradera no se enciende con solo con accionar un fosforo. Es un acciona simple que deberían entender  políticos y empresarios que consideran  que, poseen tanto poder como para  abrir un surco en medio del mar  y cerrarlo a su antojo.

Contra el Gobierno del presidente Danilo Medina se ejerce todo tipo de  presiones o chantaje proveniente de los más diversos intereses, la mayoría con proas  puestas en dirección contraria al interés común.

Esos grupos pretenden imponer una agenda propia y extraña sustentada en  la absurda pretensión de que el Gobierno y el Estado  estén solo disponibles para su exclusivo provecho político y económico.

A pesar de que la sociedad requiere con urgencia que su liderazgo desarrollo un ejercicio dialogante que tenga como fruto un Paco Eléctrico y otro fiscal, esos litorales políticos y empresariales prefirieron impulsar r un tipo de confrontación que en vez de fortalecer diezme al espacio democrático.

En un altísimo sector empresarial se creó un engendro denominado Iniciativa por la Consolidación Democrática, que partió de la falsa premisa de que  aquí  colapso el sistema electoral y de que la conducción del Estado no se puede dejar en manos de los políticos.

En esa misma dirección, un bloque opositor, integrados  en su mayoría por entelequias de  izquierda y derecha, pretende despojar al Congreso de la Republica de su facultad constitucional para  escoger a los miembros de las Altas Cortes, de la JCE y de la Cámara de Cuentas.

Esos sectores empresariales y políticos, incluidos grupos de la mentada Sociedad Civil, tienen en común su  desprecio por el dialogo, visión sesgada de la voluntad popular y  vocación sumisa al poder extranjero, razón por la cual  respaldan todo tipo de intervención  de imperios y metrópolis  en los asuntos del fuero soberano nacional.

Esa gente presiona para que el Senado escoja a los miembros de la JCE y del TSE, a imagen y semejanza de sus propios intereses, impulsan  un boicot al proyecto Punta Catalina y ocultan el drama de la evasión y elusión fiscal.

Aun así, la economía crece 6.9% en completa estabilidad, a pesar de los esfuerzos mediáticos y activos para alterar el mercado cambiario, y el Gobierno se afana por redistribuir los pocos panes y peces que ingresan al Presupuesto Nacional.

La realidad objetiva no se altera ni se cambia   solo por caprichos políticos o por enorme provisión de riquezas concentradas en pocas manos. Eso deberían saberlos títeres y titiriteros.

Inconsistente y Perturbadora

La afirmación del ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana, de que “el país no produce los dólares suficientes para satisfacer las demandas de los sectores productivos” no solo es inconsistente, sino también un foco de perturbación de la estabilidad macroeconómica.

El funcionario lanzó esa granada sin tomar en cuenta los efectos de esa detonación sobre un mercado cambiario sometido a insistentes rumores negativos por sectores económicos, corporativos y políticos con fines esencialmente subversivos.

El licenciado Santana no presentó ningún tipo de cifras que avalara su peregrina declaración de que los dólares que genera la economía no alcanzan para suplir necesidades de sectores productivos, entre los que obviamente hay que mencionar al comercial, industrial, importador importadores y al financiero.

Al refutar lo dicho por el ministro Santana, el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, reveló que durante los primeros once día del mes de octubre se realizaron compras de divisas por mil 200 millones de dólares y ventas por mil millones, además de que la banca dispone de otros US$1,200.

¿Acaso el ministro de Economía no tenía conocimiento de esas cifras? ¿Cuáles son las estadísticas o fuentes que ofrece el licenciado Santana para avalar la malintencionada especie de que hay escasez de dólares, cuando lo que se avizora es un intento de especulación?
Me permito el atrevimiento de ilustrar a ese funcionario con otras cifras y juicios sobre el tema: lo primero es que la compra y venta de dólares en el mercado cambiario tiene hoy su nivel más alto desde 2003 y que el nivel de diferencia entre una operación y la otra es de apenas 0.01%.

Contrario a lo que sustenta el licenciado Santana, la economía dominicana genera un excedente de divisas, como lo demuestra el dato de que entre enero y junio de este año, la demanda de divisas fue de US$8,213 millones, mientras que ingresaron US$9,793 millones, con un saldo positivo en la balanza de pagos de US$129 millones.

A juzgar por lo dicho por el ministro de Economía, el país tendría que importar capital para suplir la demanda de dólares, pero el comportamiento de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos indica que aquí ingresa más dólares que lo que requieren los sectores productivos.

El entorno internacional tampoco se erige como un peligro para la estabilidad macroeconómica, pues una encuesta realizada 30 de las más prestigiosas instituciones financieras del mundo, señala que al 2020, el precio del barril petróleo apenas llegaría a US$2.56, en tanto que el turismo aumentaría en un 8%, remesas, 5% e inversión extranjera en 8%.

Por sus declaraciones sobre crecimiento de la economía, salarios y mercado cambiario, tal parece que el licenciado Santana habla en ucraniano.

De lo ideal a lo posible

No soy quien para analizar a fondo el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos 2017, aprobado esta semana por el Consejo de Ministros, cuyo monto es de 711 mil millones de pesos, pero me atrevería a formular algunos juicios generales sobre su contenido y proyección.

Esa pieza prevé ingresos adicionales por RD$48 mil millones, equivalente a 1.6% del Producto Interno Bruto (PIB), con lo cual la presión tributaria se incrementaría del 13,5% al 15,1% del PIB, aun así, la menor del continente, con excepción de Guatemala.

La distribución de ese exiguo monto (RD$15 mil millones al sector Salud, 13 mil a educación, tres mil a Seguridad Ciudadana y cinco a programas sociales y de combate a extrema pobreza), revela la clara intención política del Gobierno de promover equidad social.

Es ese un Presupuesto moderado, más cercano a lo posible que a lo ideal, en cuyo diseño se puso el cuidado para que su volumen y contenido no se convirtieran en factores de riesgo a la estabilidad macroeconómica, razón por la cual se prevé una reducción del déficit fiscal de 2,8% del PIB a 2,5%.

Debe recordarse que del nivel de financiamiento previsto para ese Presupuesto, (RD126 mil millones) se resta el monto establecido para el cumplimiento del servicio de la deuda publica en 2017, con lo cual, en términos relativo el déficit fiscal se reduce.

La previsión de ingresos adicionales por 48 mil millones de pesos se sostiene en el compromiso del Gobierno de mejorar la eficiencia de la Administración Tributaria, es decir en que la Dirección de Impuestos Internos (DGII) afronte la evasión y la elusión fiscal.

Es por eso que sostengo el criterio de que el Gobierno distribuye ingresos, pero no riqueza, en razón de que el crecimiento del PIB (7.4% en el primer semestre y estimado de 6.5% para final de año), no se refleja en el nivel de presión tributaria (13.5%).

El presidente Danilo Medina envió al director de la DGII, Magín Díaz, a la Cámara de Comercio para que le explicara al empresariado los altos niveles de evasión tributaria, con el propósito de que el tema de la fiscalidad se colocara en el debate público.

En vez de abordar con seriedad un tema directamente relacionado con la configuración del Presupuesto Nacional 2017, el presidente del Conep prefirió virar el interés empresarial sobre la composición de la Junta Central Electoral (JCE) y las Altas Cortes, sin mencionar para nada lo de la fiscalidad.

En 2017 tendremos un Presupuesto General del Estado cercano a lo posible, porque el Conep impuso el criterio de que la mayor parte de la riqueza que genera el crecimiento del PIB se quede de un solo lado, mientras que el Gobierno tendrá que hacer milagros al distribuir magros panes y peces.

Publicado por El Nacional el 02 de octubre del 2016

Discurso de referencia

A rajatabla

                                

El discurso que pronunció el presidente Danilo Medina ante la Septuagésima Primera Asamblea de Naciones Unidas (ONU) debería servir como documento base para la promoción de una auténtica peña política que ayude a diseñar el perfil de nación y sociedad que presentes y futuras generaciones deben ayudar construir.

Más que un legajo retórico de los que acostumbrar a leer jefes de Estado y de gobierno ante  la Asamblea de la ONU, el contenido de  la alocución del presidente Medina describe y retrata un  cuadro internacional de inequidad en el comercio y en  el movimiento de capitales.

El presidente habló por lo mas de mil 500 millones (22,34%) de personas en que padecen de vulnerabilidad  económica y social, pero que si se estimula su capacidad de consumo y expansión puede convertirse en una emergente clase media que impulsará el avance  de las naciones en desarrollo.

Para evitar que retroceso en el terreno ganado a la pobreza y pobreza extrema, el Presidente plantea  urgentes  cambios en las formas  en que se dan los intercambios comerciales y los flujos financieros, algo así como revisar las reglas de juego entre países  ricos y pobres.

En cuando a la inequidad en los términos del intercambio comercial, se resalta el dato ofrecido por  el mandatario dominicano, de que  el gobierno e Estados Unidos dedica más de 95 mil millones de dólares anuales en  subsidios a sus productores agrícolas, mientras la Unión Europea emplea 145 mil millones de euros en cinco años para los mismos fines.

Dentro de ocho años, República Dominicana tendrá que desmontar de manera total el arancel que se aplica a las importaciones de arroz, en virtud del Tratado de Libre Comercio DR Cafta, lo que significará la quiebra de un sector que  impacta  en la economía de 500 mil personas.

Nada se puede hacer para competir con productores estadounidenses o europeos, cuyos gobiernos  emplean miles de millones de dólares y euros en subsidiarlos.

Lo mismo ocurre con los mercados mundiales de capitales, que operan como grandes paraísos fiscales para  evasión y blanqueo de dinero, en perjuicio de economías emergentes, pero que reportan enormes  utilidades a naciones desarrolladas.

Nuestro país sufre en carne propia los efluvios de un comercio internacional basado en privilegios para las grandes economías que subsidian a sus productores y obligan a naciones en desarrollo a abrir sus aduanas. También padece los efectos de una  economía mundial de casino y especulación que dificulta el acceso a capitales para promover  desarrollo.

Es por eso, que el discurso del presidente Medina ante la ONU, que denuncia la desigualdad en el comercio y  en el movimiento de los mercados de capitales,  debería servir de referencia obligada  al momento de  discutir el presente y el futuro  de la economía  dominicana y de su  estabilidad política y social.

Izquierda a derecha

En la historia política de los últimos 50 años no se ha divulgado ningún documento importante que refiera algún episodio de autocrítica o rectificación pública sobre errores en tácticas o estrategias aplicadas por su dirigencia.

Los eventos más resaltantes de los partidos o movimientos que se autodefinen como tales han sido para decretar división, expulsión o cambios mecánicos de rumbo, pero sin recurrir a la higiene ideológica de la admisión de desvíos o de comisión de errores.

Esa izquierda ha visto correr mucha agua debajo del puente, siempre petrificada y solo los hechos tozudos la obligan a mover un brazo o una pierna, pero siempre sin coordinación con la otra extremidad.

No es mi intención colocar a toda la izquierda en el mismo saco, pero en sentido general, el pensamiento de ese litoral político no ha evolucionado, más bien retrocede cuando cree que avanza, como si los dedos de los pies siempre estuviesen en dirección contraria.
La autocrítica más notable no la hizo un partido ni un movimiento de izquierda, sino un connotado ideólogo marxista, el doctor Juan Isidro Jiménez Grullón, quien admitió que fue un error apoyar el golpe de Estado contra Juan Bosch en 1963.

En tiempo de áspera confrontación política ni en relativa democracia, la izquierda se ha sometido a un proceso de autocrítica sincero y profundo, sobre errores estratégicos que han sido costosos al proyecto socialista. Simplemente sus dirigentes callan y cambian de rumbo, generalmente con la proa puesta de nuevo en ruta al fracaso.

Lo más puro de la izquierda dominicana se extravió en las escarpadas montaña de Quisqueya, un error político que se atribuye a un desbordado sentimiento patriótico de una pequeña burguesía deseosa de alcanzar su proyecto revolucionario de la noche a la mañana. Una parte de los sobrevivientes de esa gesta se aferró a la hoz y al martillo y trazaron una línea roja que también se perdió en el laberinto de la historia.

Otros líderes de gran arraigo pregonaron que los comandos clandestinos son la guía y el camino e inauguraron el ideal de la guerra urbana, que tuvo su punto más alto en la inmolación de los mártires del 12 de enero.

No fue posible reproducir aquí el esquema de los Tupamaros o los Montoneros; lo que el movimiento engendró fue a la Banda Colorá, con pequeños burgueses que traicionaron la causa por menos de 30 monedas, mientras otros se acomodaron en los partidos del sistema.

El diario Hoy reprodujo una fotografía en primera página donde figuran dirigentes izquierdistas junto a connotados representantes de la derecha, con quienes dicen formar “una alianza opositora”, no se sabe con cuales propósitos políticos. La verdad es que la mentada izquierda sigue dando vueltas en círculo.

Publicado por El nacional el 18 de septiembre del 2016

¿Cuál diálogo?

A Rajatabla

                                

He oído decir que aquí se lleva a cabo una especie de diálogo político, social y económico en el que participan Gobierno, partidos, Congreso, empresariado y sociedad civil, cuyo mediador es Agripino Núñez Collado. ¿Cuál diálogo?

Me han dicho que esas conversaciones  se realizan en dos escenarios, uno relacionado con las gestiones para un Pacto Eléctrico y el otro para  consensuar las designaciones de los miembros de la JCE y jueces de las Altas Cortes. Insisto: ¿Cuál diálogo?

Lo que sabido es  la creación por parte del Consejo  Nacional de la Empresa Privada (Conep) de un instrumento de presión política denominado “Iniciativa por la Consolidación Democrática”, que  se instituye después que el presidente de ese gremio proclamo que aquí colapso el sistema electoral.

También me enteré de la advertencia del presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), de que aquí no habría gobernabilidad a menos que se acepte su reclamo de despedir a todos los miembros de la JCE y de las Altas Cortes.

He leído todos los periódicos y escuchado los principales noticiarios de TV, sin encontrar ningún juicio de valor emitido por el Conep o el PRM sobre la charla ofrecida pronunciada ante la Cámara de Comercio por  el director de la DGII, que abordó el tema de fiscalidad.

También supe que el candidato perdedor viajó raudo y veloz a Washington para escuchar en “vivo” el informe de la Comisión de Observadores de la OEA, sobre las elecciones de mayo 15, para desde el mismo lugar decir que ese organismo certificó que hubo fraude, lo cual  es una mentira.

Todos estamos enterados también de que al otro día, la cónsul general de la embajada americana visitó al presidente de la JCE para ponerle un matasello de Cancelado sobre el visado de ese funcionario del estado dominicano, una acción que  tendría conexión con el viaje  de la víspera a la sede de la OEA y con las declaraciones  de mucho antes sobre el colapso electoral. ¿Cuál diálogo?

¿Por qué sembrar un dialogo político sobre la amenaza de desestabilizar la gobernabilidad? ¿Cómo hablar de “consolidación democrática”, al tiempo que se presiona al Congreso para que violente su propia legalidad? ¿Por qué el candidato perdedor insiste en el rol de gatita de María Ramos?

Desde la oscuridad se mantiene una campaña interna y externa contra el proyecto Punta Catalina, pero  se negocia para que el Gobierno sede esas plantas al sector privado, una vez estén concluidas. ¿Porque  el Conep no incluye  en  ese diálogo  democrático, el tema de la fiscalidad? ¿Cuál diálogo?

Publicado por El Nacional el 11 de septiembre del 2016