Sin Debilidades

La nueva infamia de Haití, de que la harina que se importa desde aquí tiene un “componente cancerígeno mortal” y el reclamo del mayor sindicato de Estados Unidos para que se apliquen sanciones económicas contra República Dominicana, indican que la lucha en defensa de la soberanía nacional apenas ha comenzado.

La misión de la OEA que indagó a ambos lados de la isla denuncias de xenofobia y deportaciones masivas, no encontró evidencias sobre esas acusaciones, pero el secretario general de ese organismo, Luis Almagro, desdibujó el informe presentado, con el propósito de imponer un tutelaje imperial sobre el gobierno dominicano.

La Banda de los Cuatro está decidida a difamar, mentir y agredir a sus vecinos en todos los escenarios internacionales, donde se presentan como Caperucita acosada por el lobo feroz

Haití respaldó la canallada de Luis Almagro porque su intención es que la comunidad internacional obligue a Santo Domingo a aceptar un mentado diálogo bilateral que procuraría degradar su derecho soberano a imponer control migratorio en su territorio.

Como era de esperarse, el Gobierno rechazó el tutelaje de la OEA y advirtió que no habría ningún tipo de diálogo con Puerto Príncipe si no cesa la campaña de infamia y descrédito que acometen sus autoridades.

La Banda de los Cuatro (el presidente Martelly, el primer ministro Evans, el canciller Renauld y el embajador en la OEA, Edmond) está decidida a difamar, mentir y agredir a sus vecinos en todos los escenarios internacionales, donde se presentan como Caperucita acosada por el lobo feroz.

Esa gente carece de escrúpulos políticos, a más de demostrar que no les interesa la suerte del pobre pueblo haitiano, sino la de hacer negocio con la miseria de su gente y los enormes recursos naturales que posee esa nación.

Eso de propagar que un producto envasado en República Dominicana contiene un “cancerígeno mortal”, tiene un propósito vil, sucio, rastrero, con el que se procura importar un alimento básico desde la Florida para obtener grandes ganancias.

El Gobierno tiene que darle seguimiento a la posición asumida por el poderoso sindicato AFL- CIO, que repite la cantaleta de la xenofobia, pero que ha exigido a Estados Unidos que aplique sanciones a República Dominicana en sus importaciones de azúcar. La batalla apenas comienza.

Publicado por El Nacional el 02 de agosto del 2015

Relevante Documento

Daniel Supplice, el destituido primer ministro de Haití, ha enviado una carta al presidente Michel Martelly, cuyo contenido, que desvela la realidad de la crisis migratoria domínico haitiano, la convierte en el más relevante documento del último medio siglo de relaciones entre ambas naciones.

Lo primero que debe decirse es que Supplice es un recio intelectual, profesor universitario, diplomático y político liberal, muy apegado al honor y a la ética en su ejercicio público, además de poseer elevada conciencia sobre los conceptos patriotismo, identidad nacional y justicia social.

Ese embajador tuvo el valor cívico de admitir que su gobierno no cumplió con el compromiso de dotar a cientos de miles de inmigrantes haitianos de la documentación de identidad nacional para poder inscribirse en el Plan Nacional de regularización Migratoria. Por eso Martelly lo despidió.

Mientras Martelly, el primer ministro Evans Paul y el embajador de Haití en la OEA, Bocchit Edmond, encaminan desde hace años una campaña internacional de infamia contra República Dominicana, el embajador Supplice sostiene que la gestión de las relaciones entre los dos países demanda de “una actitud racional y razonable”.

El clan de Martelly habla de deportaciones masivas, amenazas de asesinatos, crisis humanitarias, separación de familias de inmigrantes, apatridia, y otras canalladas, que han sido refutadas o desmentidas por su propio enviado en Santo Domingo.

En su misiva, Supplice afirma que miles de compatriotas cruzan la frontera en busca de una vida mejor, decenas de mujeres haitianas cada día paren niños en los centros hospitalarios dominicanos, que casi 45 mil jóvenes haitianos estudian en universidades dominicanas y muchos niños cruzan la frontera para asistir a escuelas básicas en el lado dominicano y regresan de noche a sus hogares.

Verdad tan grande como una montaña ha sido su señalamiento de que en 211 años, Haití no ha tenido éxito en la reducción de las brechas socio económico, ni en otorgar a sus ciudadanos un acta de nacimiento que demuestre que existen.

Por su historial como académico, diplomático y político, el doctor Supplice merece el calificativo de un patriota, que relata en su carta a Martelly: “Entiendo a Haití en la lógica de su pasado, en el laberinto de su historia, en sus pasos en falsos, con su estado de ánimo, sus ambiciones, pero especialmente con sus deficiencias”.

Ojalá que el presidente Martelly asuma el consejo que le regala un haitiano íntegro que le ha dicho que no sea “prisionero de los informes pasados o consejos provenientes de oficinas sospechosas”. Haití y Dominicana tienen deuda de gratitud con tan insigne ciudadano de la patria de Toussaint Louverture.

Publicado por El Nacional el 25 de julio del 2015

La camarilla Haitiana

A rajatabla

No existe la más mínima posibilidad de que el Gobierno acepte dialogar con una camarilla gobernante haitiana sin escrúpulos, que ha incumplido acuerdos previos sobre  migración, agricultura y sanidad para ejecutar una  sucia campaña internacional de descrédito contra Republica Dominicana.

Se ha podido demostrar fehacientemente que el presidente Michel Martelly, junto al primer ministro, Evans Paul, el canciller Lener Renauld y el embajador ante la OEA, Boccit Edmond, sirven de correa de transmisión de una cruenta cruzada de infamia contra el gentilicio dominicano.

Ese clan corrupto ha mercadeado a nivel internacional mentiras de grandes magnitudes, como la afirmación de que el gobierno dominicano  ha dispuesto de  repatriaciones masivas de haitianos y  dominicanos desnacionalizados.

Martelly llegó a decir ante la Cumbre del Caricom que  la desnacionalización y repatriaciones masivas causarían la desestabilización política en Haití y  un desastre humanitario en la región, si atreverse a  admitir que  el gobierno dominicano facilitó la regularización migratoria de casi 400 mil indocumentados, la mayoría haitianos.

Esa infamia fue repetida por el primer ministro, el canciller y el embajador ante la OEA, clara demostración de que a esa camarilla solo le interesa intentar  retener el poder  en Haití sobre la base de desacreditar a República Dominicana.

El gobierno dominicano ejerce un derecho soberano e inalienable de  imponer controles migratorios, en cumplimiento de la ley, sin violentar derechos de los afectados, a quienes primero llamó a  registrarse en un Plan Nacional de Regularización, cuyo requisito básico era el de  disponer de un documento de identidad personal.

Con un cinismo que espanta, esa gente ha pedido a la comunidad internacional que obligue al gobierno dominicano a “dialogar” con Haití sobre un protocolo de entendimiento que evite “deportaciones masivas” y “desnacionalización”. Lo que quiere decir que las conversaciones sugeridas serian sobra la base de dos infamias repugnantes.

A causa de esa sucia campaña emprendida por Martelly y comparte, nuestro país  sufre hoy la humillación de  tener que aceptar en su  seno a una  misión de procónsules imperiales que  vienen a “verificar” si es verdad que  el gobierno  produce deportaciones masivas o “desnacionaliza”.

El presidente Danilo Medina ha dado muestra de sobra de  valor, entereza  y solido espíritu de dominicanidad, por lo que la sociedad dominicana puede estar confiada en que  su gobierno  no aceptara la patraña de esa camarilla haitiana ni ninguna orden imperial de la OEA o de quien sea.

El discurso del presidente Michel Martelly ante la 36 Cumbre del Caricom revela sus burdas maquinaciones para culpar a República Dominicana por el rotundo fracaso de su gobierno que ha sido tan incompetente que ha devenido en un régimen de facto que no ha podido mudar ni un paso en dirección a la reconstrucción de Haití.

Martelly mintió a los 14 presidentes y jefes de Estado de la comunidad del Caribe al acusar al Gobierno dominicano de promover deportaciones violentas, una falacia que también declaro su primer ministro y su embajador ante la OEA, clara señal de que la infamia es la base de la política y la diplomacia haitianas.

Dos periodistas y un fotógrafo enviados a República Dominicana por el diario haitiano Le Novelliste, afirmaron que no encontraron ningún caso de deportaciones, lo que corrobora lo dicho por el Gobierno de que aún no han iniciado las repatriaciones.

Martelly se atrevió a denunciar ante Caricom que el Gobierno dominicano “quiere llevar a cabo las deportaciones sin tener en cuenta los derechos fundamentales de los migrantes haitianos”, sin decir que las autoridades han puesto a disposición de quienes retornan voluntariamente, camiones y autobuses para que transporten sus pertenencias.

Ese señor tuvo el tupé de decir que las autoridades dominicanas se negaron a negociar el protocolo de repatriación o cualquier otro documento que pudiera presentar la parte haitiana, cuando se sabe que la Comisión Mixta Bilateral fue reactiva y se arribaron a acuerdo sobre migración, agricultura y comercio y sanidad.

La verdadera intención chantajista e infame del Gobierno haitiano quedó desvelada cuando el presidente Martelly lanzo “un vibrante llamado” al Caricom, OEA, ONU para “llevar a República Dominicana a que trate con dignidad”, al decir que los niños son divididos de sus padres y llevados a la frontera, o que se deporta a trabajadores haitianos sin recibir una pensión ni recuperar sus bienes.

Martelly no mencionó que el Gobierno dominicano auspició la regularización de 288,486 indocumentados ni que concedió la nacionalidad a 55 mil hijos de residentes irregulares. Tampoco tuvo la decencia de reconocer que hemos sido un país solidario con Haití, a cuyo servicio hemos puesto gran parte de nuestras estructuras de salud y educación.

Es por eso que el Gobierno dominicano cuenta con el respaldo absoluto de la población en su obligación de frenar la ofensiva de chantaje, falacia e infamia que ha acometido contra nuestro país el gobierno de Martelly, en detrimento de su propio pueblo.

Publicado por El Nacional el 05 de julio del 2015

Tiro por la culata

El presidente Danilo Medina dejó con carabina en hombro a un ejército de carabineros mediáticos que planeaban masacrar su figura política el miércoles cuando pronunció un discurso a la nación, sobre el cual los verdugos creían que abordaría temas que le servirían como carne de cañón.

Ya antes esos políticos y comunicadores fracasaron en un intento de encerrona cuando pretendieron imponer un discurso basado en el supuesto soborno a legisladores para que aprobaran la reforma constitucional.

Esa intentona de desdibujar la imagen del mandatario fue desactivada por la abrumadora mayoría de asambleístas que sufragaron a favor de la reinstalación de la reelección presidencial, lo que demuestra que ese resultado fue la consecuencia directa de acuerdos políticos al interior del PLD y con el PRD y PRSC.

Es claro que la reforma constitucional tuvo su base en acuerdos políticos de largo alcance y no en el soborno, sin descartar la posibilidad de que se produjera alguna oferta o demanda, pero no es común ver al PLD, PRD y PRSC coincidir de manera absoluta en una votación de esa naturaleza.

Esos delirantes carabineros creían que el Presidente abordaría en su discurso la conclusión del Plan Nacional de Regularización Migratoria y que, por consiguiente hablaría sobre deportaciones masivas, o sobre posposición de las repatriaciones. En cualquiera de los casos se activaría el fuego cruzado.

También se esperaba que el jefe de Estado detallara lo relacionado con el acuerdo electoral anunciado en la víspera por el presidente del PRD, con lo cual los cañones se centrarían en desmeritar esa alianza de naturaleza histórica.

La verdad es que el contenido del discurso presidencial del miércoles era previsible, con excepción de quienes organizaron la fracasada celada mediática y política, porque Danilo prometió referirse al tema de la Reforma Constitucional, tan pronto concluyera su ciclo, y así lo hizo.

En ningún modo podía referirse al tema del programa de regulación migratoria, porque ya había tratado ese asunto en su discurso del 27 de febrero y porque no hay elementos que ameriten una nueva intervención presidencial.

Tampoco podía abordar lo relacionado con la alianza PLD-PRD, porque ese expediente debe sancionarlo previamente el Comité Político peledeísta, además de propias instancias perredeístas. Ni los más coléricos adversarios de Danilo se atreven a tildarlo de torpe.

El presidente Medina evadió el cerco mediático-político y pudo centrar su discurso a la nación en explicar detalladamente todo lo relacionado con el proceso de reforma constitucional, así como exponer los motivos que lo animan a colocar su destino político en manos de sus conciudadanos.

Publicado por El Nacional, el 21 de junio del 2015

Billete pelado

A rajatabla

Billete pelado

No se exagera si se afirma que el acuerdo entre Danilo y Leonel consolidó la unidad e institucionalidad del PLD y blindó la democracia dominicana ante  cualquier riesgo de retroceso político, además de garantizar  que la economía no  sería permeada de incertidumbre e inestabilidad.

Ese acuerdo, endosado a unanimidad por el Comité Político, fortalece también los liderazgos del presidente Medina y del ex presidente Fernández porque promovieron un entendimiento basado en los principios y colocaron los intereses  del Partido y de la nación por  encima de los propios.

Al rubricar ese convenio, el Presidente acogió la sugerencia de blindar el Texto Sustantivo, con lo que  evitó que  su nombre figurara en la historia al lado de Hipólito Mejía, como los mandatarios que modificaron la Constitución a golpe de mandarria.

El incidente mayor que produjo la crisis en el PLD, no fue  propiamente la decisión por mayoría del Comité político de promover una ley de convocatoria de la Asamblea Revisora para aprobar la reelección, sino la forma como se encamino esa iniciativa.

Es por  eso que al  insertarse en el acuerdo el compromiso de incluir la modificación de los artículos 271,272 y 273, de la Constitución a los fines  de aumentarla mayoría calificada para  modificar su contenido, la marea de la discordia bajó de inmediato.

La economía, que creció en el primer trimestre en 6.1% del PIB, que genero más de 200 mil empleos, que ha democratizado el crédito y que recibe el 36% de toda la inversión extranjera directa  que se dirige a el Caribe y Centroamérica, ha quedado completamente blindada.

El doctor Leonel Fernández demostró, contrario a lo que predicaron sus detractores, absoluto desprendimiento en torno a sus aspiraciones a obtener la candidatura presidencial de su partido, por lo que centro todo su esfuerzo en procurar el blindaje de la Constitución y de la institucionalidad del PLD.

Es de justicia decir que  el presidente Medina se erige hoy como un candidato de consenso para las elecciones de 2016, pero ha sido de provecho para la democracia, la economía y el Partido, que  la reelección armonice con la Carta Magna, porque los gobiernos peledeistas han sido los arquitectos e ingeniero del edificio jurídico político de la institucionalidad democrática.

Poderes facticos y mediáticos que emplearon tiempo y fortuna en el despropósito de destruir el liderazgo del ex presidente Fernández, y llevarse de paso al presidente Medina y a su gobierno progresista, han fracasado estrepitosamente. Leonel y Danilo halan la cuerda en la misma dirección. Billete Pelado.

Danilo, Leonel y la historia

La historia funge como el gran tribunal de los tiempos que juzga a los mortales conforme al fardo de cargo o descargo que dejaron a su paso por la vida, por lo que en la mayoría de las veces hay que esperar la muerte para recibir un juicio justo y poder acceder al parnaso de la gloria.

No solo América, sino toda la humanidad, han sido por siempre infeliz, porque reconoce a sus grandes vivos cuando ya son sus grandes muertos, como lo demuestra la constante de que la mayoría de los excelsos personajes históricos, tuvieron una vida signada por incomprensión y sufrimiento. Jesús es un ejemplo.

Juan Bosch fue en vida severamente vilipendiado por moros y cristianos que nunca lo reconocieron como auténtico padre de la democracia, a pesar de que fue quien encendió el faro para que la atribulada sociedad de hace más de medio siglo pudiese observar el firmamento de la libertad tras la decapitación de la tiranía.

¿Quién podría imaginarse que el Congreso de la República controlado entonces por el liberal Partido Revolucionario (PRD) declarara a Joaquín Balaguer y no a Bosch, padre de la democracia? La historia, en cambio, restituyó en las sienes de don Juan esa corona.

Peor que trágico sería que presentes generaciones olviden la historia reciente, porque se incurre en el riesgo de repetir trágicos extravíos que en un retroceso signado por la frustración, caos y pobreza, que provocó que la mayoría del pueblo se preguntara si valió la pena deshacerse de Balaguer y Trujillo.

Envuelto en un manto de esperanza y con la bendición de los electores, el PRD tuvo en 1978 el mandato libérrimo de poner a 12 años de despotismo ilustrado, pero el buen don Antonio Guzmán solo pudo cumplir con el sagrado compromiso de liberar los presos de conciencia y permitir el retorno de los exiliados. Entre la vida y la honra, prefirió suicidio.

El Gobierno de Salvador Jorge Blanco fue otro motivo de frustración, pese a que llegó a crear altísimas expectativas por tratarse de un dilatado civilista. Tuvo la desdicha de ser el primer presidente condenado por corrupción, en un juicio más político que jurídico. El 24 de abril de 1984, todavía perturba sueños.

Que no se hable de la tragedia que significó el gobierno de don Hipólito Mejía, porque todavía los fiscales de la historia revisan papeles del desastre, aunque él y sus 12 apóstoles andan pregonando una nueva iglesia y religión de incertidumbre.

La historia asignará un sitial de honor a los gobiernos del presidente Leonel Fernandez y a la gestión exitosa del presidente Danilo Medina, las cuales, sin omitir errores mayores y menores han estado asociadas al progreso y a la consolidación de la democracia.

Publicado por El Nacional el 24 de mayo del 2015

Caballo de Troya

Quienes pelean en la trinchera interna del PLD no parecen advertir que desde afuera llegan improvisados refuerzos con la doble intención de intensificar fuego contra la figura del expresidente Leonel Fernández e impedir una salida negociada al conflicto que fortalezca en vez de destruir al Partido.

Grupos políticos y mediáticos, que antes hicieron hasta lo imposible por tratar de impedir el triunfo electoral de Danilo Medina, hoy fungen de mercenarios que intervienen en la crisis peledeista con el claro propósito de incendiar la pradera morada en tal magnitud que el fuego destruya toda posibilidad de retener el poder.

Cada vez que se procura desbrozar un camino que conduzca al entendimiento aparecen esos esbirros que abren fuego contra dirigentes y legisladores del PLD, a quienes luego hacen creer que tienen permiso de algún alto mando para disparar a mansalva.

Ningún partido puede asumir la tarea de destruir a sus líderes, más aun si se trata de figuras como la de Leonel Fernández, tres veces presidente de la Republica por voluntad del pueblo dominicano, cuyos gobiernos han estado asociado al progreso y a la consolidación de la democracia.

El PLD esta compelido también a respaldar de manera irrestricta la buena gestión del presidente Danilo Medina, porque hacer lo contrario significaría asumir el falso discurso de la oposición política, la misma que apuesta a demoler la imagen política y personal del presidente del Partido.

Esos sectores externos intentan imponer un Estado Islámico, en territorio peledeista, son los mismos que construyen una unidad superflua sobre las cenizas del antiguo PPH, y los que preparan junto a la prensa haitiana una ofensiva internacional contra el gobierno del presidente Medina, tan pronto concluya el plazo último del Plan de Regularización Migratoria.

He dicho que el triunfo del PLD se cimenta en la suma de Leonel y Danilo, como la derrota sería la resta entre Danilo y Leonel, axioma que conocen muy bien quienes hoy aplican el aforismo de que el “enemigo de mi enemigo es mi amigo”, sin entender que otros piensan que el “amigo de mi enemigo es mi enemigo”.

Para poder desalojar ese Caballo de Troya y dar paso al entendimiento, a la unidad, se requiere que los peledeistas no accionen armas de destrucción, tales como el insulto y la mentira, ni acepten en sus trincheras a mercenarios, cuya intención no es otra que la destruir primero a Leonel, luego a Danilo y después al PLD.

Publicado por El Nacional el 17 de mayo del 2015

Plan en marcha

Dicen que el Plan fue puesto en ejecución hace más de diez años por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) durante un Congreso de la Iglesia de la Unificación, poderosa secta anticomunista, liderada por el multimillonario Sum Hyung Moon, con amplias ramificaciones empresariales y religiosas en América Latina.

En un mundo globalizado, con economía interconectada, ya no era posible detener el avance de líderes y grupos progresistas en América Latina mediante recetarios de dictaduras, golpes de Estado, o terrorismo, aunque grupos ultra conservadores de Estados Unidos definían como inadmisible ese nuevo escenario.

En un abrir y cerrar de ojo Evos Morales gobernaba en Bolivia, Cristina Fernández, en Argentina, Inacio Lula, en Brasil, Hugo Chávez, en Venezuela, Tavares Vásquez y José pepe Mojica, en Uruguay, Rafael Correa, en Ecuador, Daniel Ortega, en Nicaragua y Leonel Fernández, en República Dominicana.

En ese congreso, se resolvió promover la “judialización” de la lucha política contra ese liderazgo progresista de América Latina, lo que consistiría en la inversión de cuantiosos recursos a través de partidos y organizaciones no gubernamentales para degradar la buena percepción que tendrían esos líderes ante sus pueblos.

Es así como se  ejecutaron  cruentas campaña de descredito contra Evo, Cristina, Hugo, Lula, Dilma Rouseff, Correa, Ortega y Fernández, la mayor de las veces presentados como  estadistas corruptos o  permisivo frente ante la comisión de prevaricación.

Una simple revisión de cada caso, demuestra que los promotores  de esa “judializacion” de la política, no  aspiran y posiblemente no desean que los tribunales se pronuncien de manera definitiva sobre las denuncias de corrupción o cohecho. El propósito siempre ha sido  destruir reputación.

En República Dominicana, esa estrategia ha sido aplicada a pie de letra, aunque no creo que  con éxito garantizado, porque las encuestas indican que el liderazgo básico del PLD (Leonel fernandez y Danilo Medina) mantiene  elevado nivel de  credibilidad de la ciudadanía.

La historia se cuenta simplemente para advertir  a protagonistas de la crisis que afecta hoy al Partido de gobierno, que por esa y por muchas otras razones están  compelidos a formar parte de la solución y no del problema, a garantizar la unidad por encima de cualquier otro interés.

Por su condición de presidente democrático y progresista, Danilo Medina  figuraría en la lista de líderes de América Latina a quienes el clan ultraconservador intentaría lapidar, como hoy lo procura contra otros  presidentes democráticos y revolucionarios del continente.

Publicado por El Nacional el 10 de mayo del 2015

Juan Bosch en el corazón

Hoy es uno de esos días que despierto pensando en cómo transcurrieron mis días de mandadero de Juan Bosch, honroso quehacer que por varios años compartí con Juan Freddy Armando, Raúl Bartolomé y Mario Méndez, quienes también fungíamos como redactores del periódico Vanguardia del Pueblo.

Con 40 años menos del fardo que acarreamos hoy, pero inconmensurable fervor político y deseo de aprender. Hay que imaginarse lo que significaba para cuatro jóvenes que apenas bordeaban la mayoría de edad saberse cerca de un líder de la dimensión de don Juan.

Nos peleábamos por el privilegio de llevarle las páginas originales de vanguardia y corregir con él el contenido del periódico, incluido sus artículos de páginas centrales, porque además de aprender buen periodismo, abrevamos en una inagotable fuente de sabiduría política, ética y moral.

Doña Ninon de Salenme, quien por muchos años tuvo a su cargo la diagramación de Vanguardia y de los libros de don Juan, nos recuerda como tres muchachos flacos, a quienes encerraba en una de las oficinas para trabajar en la corrección del periódico sin que otros clientes lo supieran.

Todos recordamos algún momento memorable de nuestra cotidiana presencia en la oficina del líder, de la César Nicolás Penson 60, en Gazcue. Yo, por ejemplo, guardo como tesoro en mi recuerdo aquel día que don Juan me asignó un vehículo y me aumentó la asignación como periodista de Vanguardia de 60 a cien pesos mensuales.

En una ocasión, Mario, Raulín, Juan Freddy y yo fuimos convocados para ayudar a don Juan a “mudar” de un sitio a otro, algunos de sus libreros, fue una experiencia extraordinaria compartir esa jornada con alguien que murió con la condición de prócer de la República.

Una vez, don Juan vaticinó que Mario sería un buen periodista, como así fue; elogiaba la poesía de Raulín y Juan Freddy, quienes con frecuencia publicaban sus creaciones en la página cultural de Vanguardia. Yo me enrolé más como mandadero en asuntos políticos.

Raulín y yo renunciamos del Partido en 1979, junto a Tonito Abreu y muchos dirigentes más, después de las elecciones del 78, en las que obtuvimos 18 mil votos. Juan Freddy y Mario siguieron, hasta que uno escogió el periodismo y el otro la promoción cultural.

Tiempo pasado siempre fue mejor, pero aquellos tiempos fueron muy especiales, porque siempre la palabra compañero estuvo a flor de labio, como aquella expresión de “Servir al Partido para servir al pueblo”, así como el respeto a los métodos de trabajo, al centralismo democrático.

No me pidan que en este domingo, por favor, que escriba sobre el PLD de hoy. Aunque quisiera, no puedo. Hoy amanecí con Juan Bosch en la cabeza y en el corazón.