Erika

Sin importar la intensidad mayor o menor que  haya  tenido la tormenta Erika en su ingreso al territorio nacional, la única  forma de prevenir mayores daños es con  la absoluta obediencia de la ciudadanía  a las recomendaciones o avisos que emita el Comité Nacional de Emergencia (COE), incluidos los traslados o desalojos de familias asentadas a orillas de  ríos y cañanas y  en laderas de  estribaciones.

A su paso por  la isla de Dominicana, en las Antillas Menores,  Erika causó al menos cuatro muertes y  severas inundaciones que arrasaron viviendas  e instalaciones públicas, aunque su cruce por territorio de Puerto Rico  se limitó a fuertes lluvias con  vientos moderados.

Aunque anoche, el COE declaro en alerta roja a nueve provincias, hoy ese nivel de alerta extrema  abarca a todo el territorio, en razón de que la tormenta cambió bruscamente su  dirección para penetrar   en tierra  firme entre Isla Saona y el Gran Santo Domingo con su secuela de fuertes lluvias intensas y  vientos moderados a intensos.

El ministerio de Educación dispuso suspensión de docencia ante  el mal tiempo y la eventualidad de que  algunas escuelas  sean usadas como refugios  para  familias trasladadas desde zonas de alto riesgo. No pocas empresas y dependencias oficiales también suspendieron actividades para permitir que los empleados retornen al seno familiar y se coloquen a buen resguardo.

Miles de brigadistas y voluntarios  se distribuyen por toda la geografía nacional en el propósito de  auxiliar a la ciudadanía y divulgar los protocolos de mitigación de desastre, por lo que  esos buenos samaritanos  requieren de  completa y absoluta  atención de las comunidades.

Las autoridades no prevén una situación de catástrofe por el paso de la tormenta Erika, pero  han  adoptado todas las medidas posibles de prevención, incluida la activación de todas las emergencias hospitalarias,  y la disponibilidad de todo el personal militar y policial al servicio de la Comisión Nacional de Emergencia.

El lado positivo  de la inesperada visita de la tormenta Erika está relacionado con la mitigación de la cruenta y prolongada sequía que  agobia  al país y que ha causado la disminución de  cultivo y siembra de productos básicos de origen agrícola.

La Direccion de Meteorologia prevé  lluvias  intensas o moderadas hoy y mañana con relativa mejoría  para el domingo, por lo que  la población debe permanecer  en atenta  comunicación con  las autoridades a cargo del protocolo de mitigación de  desastre.

Los votos  y riesgos son para que ningún  evento  de tragedia  humana o material se produzca  durante  el paso de la tormenta por el territorio nacional, pero se insiste en  advertir que   que para que nada malo ocurra se requiere del buen juicio ciudadano y su  absoluta obediencia a los boletines que emita  la Comision nacional de Emergencia.

El periodista de hoy

He sugerido con insistencia que periodistas y dueños de medios de comunicación nos bañemos con cloro, lo que quiere decir que transparentemos nuestro ejercicio y roles, con el propósito de acercarlos a adecuados niveles éticos y ceñirlos a la Constitución y las leyes.

La acepción “periodista imparcial”, como garantía de honestidad profesional, ha quedado desfasada ante un mundo global, que reclama conformar bloques contra formas diversas del capitalismo salvaje que promueve la degradación del planeta, guerras y agravamiento de la marginalidad.

El periodista de hoy está compelido a integrarse a corrientes políticas, sociales, culturales, antropológicas y hasta religiosas que promuevan preservación del medio ambiente, paz, justicia social y justa distribución de los recursos renovables o no.
No constituye un crimen que un comunicador profese simpatía por un partido político, un equipo deportivo, una tendencia religiosa, o que se proclame gay o en torno a cualquier situación que este en consonancia con la ley y con sus derechos inalienables.

La ética y la moral no están unidas por ningún cordón umbilical con la mentada imparcialidad o con comportamiento social de inocuidad, porque el tomar partido en escenarios de confrontación o debate social, económico, político o filosófico, no infringe el código de deontología profesional.

Un periodista no es bueno ni malo porque exprese públicas simpatías o adherencia con el PRD, PLD, PRSC, izquierda o porque se reconozca como liberal o conservador. Su ejercicio profesional debe ser medido por la seriedad y objetividad de sus planteamientos.

Lo que no es compatible con la ética ni con la moral es la manipulación, el mercadeo social de la mentira o de la verdad a media, el sicariato mediático, la extorsión y la promoción de formas de monopolio, oligopolio, o de ataques desde la prensa a personas físicas o jurídicas por razones corporativas.

No todo el mundo entiende que la mayoría de los profesionales de la comunicación han optado por estudiar otras carreras liberales, con el propósito de ampliar sus posibilidades de inserción en el mercado laboral, que incluye, por supuesto al Estado, principal empleador.

Se cuentan por decenas los periodistas que también son abogados, economistas, mercadólogos, publicistas, diplomáticos, administradores de empresas e incluso incursionan como técnicos de cine y TV.

Que cada quien, actúe y juzgue por su condición, porque todos tenemos el deber profesional y la obligación jurídica de ajustar nuestra rol a parámetro éticos y morales, todos los cuales apuntan al respeto absoluto del derecho del lector, televidente, radioyente o cibernauta a recibir información u orientación de calidad, lo menos contaminada posible.

Publicado por El Nacional el 23 de agosto del 2015

El periodista de hoy

A rajatabla

He sugerido con insistencia que periodistas y dueños de s medios de comunicación nos bañemos con cloro, lo que quiere decir que transparentemos nuestro ejercicio y roles, con el propósito de acercarlos a adecuados niveles éticos y ceñirlos a la Constitución y las leyes.

La acepción “periodista imparcial”, como garantía de honestidad profesional, ha quedado desfasada ante un mundo global, que reclama conformar bloques contra formas diversas del capitalismo salvaje que promueve la degradación del planeta, guerras y agravamiento de la marginalidad.

El periodista de hoy esta compelido a integrarse a corrientes políticas, sociales, culturales, antropológicas y hasta religiosas que promuevan preservación del medio ambiente, paz, justicia social y justa distribución de los recursos renovables o no.

No constituye un crimen que un comunicador profese simpatía por un partido político, un equipo deportivo, una tendencia religiosa, o que se proclame gay o en torno a cualquier situación que este en consonancia con la ley y con sus derechos inalienables.

La ética y la moral no están unidas por ningún cordón umbilical con la mentada imparcialidad o con comportamiento social de inocuidad, porque el tomar partido en escenarios de confrontación o debate social, económico, político o filosófico, no infringe el código de deontología profesional.

Un periodista no es bueno ni malo porque exprese publicas simpatías o adherencia con el PRD, PLD, PRSC, izquierda o porque se reconozca como liberal o conservador. Su ejercicio profesional debe ser medido por la seriedad y objetividad de sus planteamientos.

Lo que no es compatible con la ética ni con la moral es la manipulación, el mercadeo social de la mentira o de la verdad a media, el sicariato mediático, la extorsión y la promoción de formas de monopolio, oligopolio, o de ataques desde la prensa a personas físicas o jurídicas por razones corporativas.

No todo el mundo entiende que la mayoría de los profesionales de la comunicación, han optado por estudiar otras carreras liberales, con el propósito de ampliar sus posibilidades de inserción en el mercado laboral, que incluye, por supuesto al Estado, principal empleador.

Se cuentan por decenas los periodistas que también son abogados, economistas, mercadólogos, publicista, diplomáticos, administradores de empresas e incluso incursionan como técnicos de cine y TV.

Que cada quien, actué y juzgue por su condición, porque todos tenemos el deber profesional y la obligación jurídica de ajustar nuestra rol a parámetro éticos y morales, todos los cuales apuntan al respeto absoluto del derecho del lector, televidente, radioyente o cibernauta a recibir información u orientación de calidad, lo menos contaminada posible.

De tripas, corazón

Los partidos deberían promover una amplia discusión sobre el tema de la fiscalidad, en el entendido de que no sería posible promover crecimiento, desarrollo, e inclusión, sin un nivel de presión tributaria que se corresponda, con la alta rentabilidad de un sector de la economía y con la imperiosa necesidad del Gobierno de invertir para revertir pobreza.

La economía crece como los espaguetis y en esa misma proporción decrecen los ingresos tributarios, con el agravante de que la clase media acarrea el mayor peso de la carga tributaria, lo que quiere decir que el sistema impositivo dominicano golpea más desde la cintura hacia abajo.

En América Latina el promedio de presión tributaria (los ingresos tributarios en proporción al PIB) es de 21%, siete puntos menos que el prevaleciente en República Dominicana (14%), con el agravante de que influencia e impunidad promueven evasión y elusión fiscal, que se estima en más de 50 mil millones de pesos en los últimos siete años.

El discurso de políticos y economistas solo promueve reducción y calidad del gasto, lo que sin dudas es bueno, pero adrede se silencia el evidente cuadro de una estructura impositiva injusta e ineficaz, basada en la fórmula de que quien gane más, paga menos.

Una economía pobre y vulnerable como la nuestra se desangra con más de 300 mil millones de pesos al año en exenciones y exoneraciones fiscales, la mayoría de las cuales no impactan decididamente en la generación de empleos o en la mejoría de vida de los sectores vulnerable.

Lo antes escrito sirve para sustentar el criterio de que en tres años, el Gobierno del presidente Danilo Medina ha hecho milagros en la ejecución del gasto público, algo así como multiplicar panes y peces, porque ha logrado emprender una modesta, silenciosa, pero sostenida revolución social.

Si me preguntaran cuáles han sido los logros más relevantes en el trienio de Danilo, yo diría que el impulso a la educación, la democratización del crédito y el respaldo directo del gobierno a sectores organizados de la agropecuaria, la agroindustria, artesanía y comercio.

La generación de más de 350 mil empleos de calidad o durables, la inyección de casi nueve mil millones de pesos en crédito a la micro empresa, la creación de un banco de segundo piso (Reservas del país) para financiar a cooperativas y otras Ongs productivas, es otro logro importante.

Danilo ha sido un Presidente sencillo, austero, sensible, que con los magros ingresos tributarios, ha hecho de tripas corazón. Faltan muchas cosas por hacer, para lo que se requiere mayor presión tributaria en los anaqueles altos de la economía, los llamados a financiar la lucha contra la pobreza.

Publicado por EL Nacional, el 16 de agosto del 2015

Por el buen camino

El presidente Danilo Medina no tiene pinta de artista de cine ni de pelotero, por lo que su elevado nivel de valoración positiva se vincula con un quehacer como gobernante matizado por acciones públicas que impactan en los diversos sectores de la población. Eso debería saberlo la oposición política, cuyos líderes y dirigentes insisten en tropezar con la misma piedra del discurso hueco y simplista.

Lo primero que debe decirse es que la ofensiva mediática basada en acusar al Gobierno de promover apatridia o de exacerbar xenofobia o racismo, fue derrotada a fuerza de divulgar la verdad y trascendencia de la sentencia 13/68 del Tribunal Constitucional, lo que fue acogido por la mayoría de ciudadanos.
Como punta de lanza, los estrategas de la oposición escogen el tema de la deuda pública para sostener un discurso lúgubre de que el país va hacia una crisis similar a las que abaten a Grecia y Puerto Rico, pero resulta que todas las agencias calificadoras de riesgos y organismos multilaterales vierten buenas noticias sobre el comportamiento de la economía.

Se sitúa la deuda pública entre un 42 a un 45 del Producto Interno Bruto, cuyo valor absoluto alcanza ya los 65 mil millones de dólares, mientras que la Comisión de Estudios Económicos (CEPAL), proyecta el crecimiento de la economía cerca del 5% del PIB, el tercero más elevado de América Latina.

En la ejecución de la Ley de Gastos Públicos se cumple con el servicio de la deuda, al tiempo que se ejecutan políticas de control fiscal, que por demás se reflejan en la estabilidad relativa de los indicadores económicos, otras señales de que la economía marcha por buen camino.

A pesar del difícil entorno internacional, matizado por crisis económicas y sociales en Brasil, Venezuela, Argentina, Zona Euro y los problemas de inmigración en la zona del Mediterráneo, la desaceleración de la economía china, entre otros problemas, la economía dominicana se mantiene estable con incremento del empleo y reducción de pobreza.

En ningún modo se quiere decir que aquí se vive dentro de una tacita de oro, pero se enfatiza el criterio de que la economía marcha bien, con novedades como democratización del crédito, que ha permitido que miles de pequeños y medianos empresarios desarrollen sus negocios con financiamiento público y privado.

En vez de anunciar el fin del mundo, la oposición debería promover un discurso pro positivo, que intente convencer a la población votante de que su propuesta sería mejor que la que y realizan el Partido de la Liberación Dominicana y aliados.

La valoración política del Presidente está sustentada en hechos reales, imposible de desdibujar con borrasca de pesimismo. Se acepta discutir sobre si el país está bien o mal, pero todos deberían estar contestes en que el país y su economía van por buen camino.

Publicado por El Nacional, el 09 de agosto del 2015

Sin Debilidades

La nueva infamia de Haití, de que la harina que se importa desde aquí tiene un “componente cancerígeno mortal” y el reclamo del mayor sindicato de Estados Unidos para que se apliquen sanciones económicas contra República Dominicana, indican que la lucha en defensa de la soberanía nacional apenas ha comenzado.

La misión de la OEA que indagó a ambos lados de la isla denuncias de xenofobia y deportaciones masivas, no encontró evidencias sobre esas acusaciones, pero el secretario general de ese organismo, Luis Almagro, desdibujó el informe presentado, con el propósito de imponer un tutelaje imperial sobre el gobierno dominicano.

La Banda de los Cuatro está decidida a difamar, mentir y agredir a sus vecinos en todos los escenarios internacionales, donde se presentan como Caperucita acosada por el lobo feroz

Haití respaldó la canallada de Luis Almagro porque su intención es que la comunidad internacional obligue a Santo Domingo a aceptar un mentado diálogo bilateral que procuraría degradar su derecho soberano a imponer control migratorio en su territorio.

Como era de esperarse, el Gobierno rechazó el tutelaje de la OEA y advirtió que no habría ningún tipo de diálogo con Puerto Príncipe si no cesa la campaña de infamia y descrédito que acometen sus autoridades.

La Banda de los Cuatro (el presidente Martelly, el primer ministro Evans, el canciller Renauld y el embajador en la OEA, Edmond) está decidida a difamar, mentir y agredir a sus vecinos en todos los escenarios internacionales, donde se presentan como Caperucita acosada por el lobo feroz.

Esa gente carece de escrúpulos políticos, a más de demostrar que no les interesa la suerte del pobre pueblo haitiano, sino la de hacer negocio con la miseria de su gente y los enormes recursos naturales que posee esa nación.

Eso de propagar que un producto envasado en República Dominicana contiene un “cancerígeno mortal”, tiene un propósito vil, sucio, rastrero, con el que se procura importar un alimento básico desde la Florida para obtener grandes ganancias.

El Gobierno tiene que darle seguimiento a la posición asumida por el poderoso sindicato AFL- CIO, que repite la cantaleta de la xenofobia, pero que ha exigido a Estados Unidos que aplique sanciones a República Dominicana en sus importaciones de azúcar. La batalla apenas comienza.

Publicado por El Nacional el 02 de agosto del 2015

Relevante Documento

Daniel Supplice, el destituido primer ministro de Haití, ha enviado una carta al presidente Michel Martelly, cuyo contenido, que desvela la realidad de la crisis migratoria domínico haitiano, la convierte en el más relevante documento del último medio siglo de relaciones entre ambas naciones.

Lo primero que debe decirse es que Supplice es un recio intelectual, profesor universitario, diplomático y político liberal, muy apegado al honor y a la ética en su ejercicio público, además de poseer elevada conciencia sobre los conceptos patriotismo, identidad nacional y justicia social.

Ese embajador tuvo el valor cívico de admitir que su gobierno no cumplió con el compromiso de dotar a cientos de miles de inmigrantes haitianos de la documentación de identidad nacional para poder inscribirse en el Plan Nacional de regularización Migratoria. Por eso Martelly lo despidió.

Mientras Martelly, el primer ministro Evans Paul y el embajador de Haití en la OEA, Bocchit Edmond, encaminan desde hace años una campaña internacional de infamia contra República Dominicana, el embajador Supplice sostiene que la gestión de las relaciones entre los dos países demanda de “una actitud racional y razonable”.

El clan de Martelly habla de deportaciones masivas, amenazas de asesinatos, crisis humanitarias, separación de familias de inmigrantes, apatridia, y otras canalladas, que han sido refutadas o desmentidas por su propio enviado en Santo Domingo.

En su misiva, Supplice afirma que miles de compatriotas cruzan la frontera en busca de una vida mejor, decenas de mujeres haitianas cada día paren niños en los centros hospitalarios dominicanos, que casi 45 mil jóvenes haitianos estudian en universidades dominicanas y muchos niños cruzan la frontera para asistir a escuelas básicas en el lado dominicano y regresan de noche a sus hogares.

Verdad tan grande como una montaña ha sido su señalamiento de que en 211 años, Haití no ha tenido éxito en la reducción de las brechas socio económico, ni en otorgar a sus ciudadanos un acta de nacimiento que demuestre que existen.

Por su historial como académico, diplomático y político, el doctor Supplice merece el calificativo de un patriota, que relata en su carta a Martelly: “Entiendo a Haití en la lógica de su pasado, en el laberinto de su historia, en sus pasos en falsos, con su estado de ánimo, sus ambiciones, pero especialmente con sus deficiencias”.

Ojalá que el presidente Martelly asuma el consejo que le regala un haitiano íntegro que le ha dicho que no sea “prisionero de los informes pasados o consejos provenientes de oficinas sospechosas”. Haití y Dominicana tienen deuda de gratitud con tan insigne ciudadano de la patria de Toussaint Louverture.

Publicado por El Nacional el 25 de julio del 2015

La camarilla Haitiana

A rajatabla

No existe la más mínima posibilidad de que el Gobierno acepte dialogar con una camarilla gobernante haitiana sin escrúpulos, que ha incumplido acuerdos previos sobre  migración, agricultura y sanidad para ejecutar una  sucia campaña internacional de descrédito contra Republica Dominicana.

Se ha podido demostrar fehacientemente que el presidente Michel Martelly, junto al primer ministro, Evans Paul, el canciller Lener Renauld y el embajador ante la OEA, Boccit Edmond, sirven de correa de transmisión de una cruenta cruzada de infamia contra el gentilicio dominicano.

Ese clan corrupto ha mercadeado a nivel internacional mentiras de grandes magnitudes, como la afirmación de que el gobierno dominicano  ha dispuesto de  repatriaciones masivas de haitianos y  dominicanos desnacionalizados.

Martelly llegó a decir ante la Cumbre del Caricom que  la desnacionalización y repatriaciones masivas causarían la desestabilización política en Haití y  un desastre humanitario en la región, si atreverse a  admitir que  el gobierno dominicano facilitó la regularización migratoria de casi 400 mil indocumentados, la mayoría haitianos.

Esa infamia fue repetida por el primer ministro, el canciller y el embajador ante la OEA, clara demostración de que a esa camarilla solo le interesa intentar  retener el poder  en Haití sobre la base de desacreditar a República Dominicana.

El gobierno dominicano ejerce un derecho soberano e inalienable de  imponer controles migratorios, en cumplimiento de la ley, sin violentar derechos de los afectados, a quienes primero llamó a  registrarse en un Plan Nacional de Regularización, cuyo requisito básico era el de  disponer de un documento de identidad personal.

Con un cinismo que espanta, esa gente ha pedido a la comunidad internacional que obligue al gobierno dominicano a “dialogar” con Haití sobre un protocolo de entendimiento que evite “deportaciones masivas” y “desnacionalización”. Lo que quiere decir que las conversaciones sugeridas serian sobra la base de dos infamias repugnantes.

A causa de esa sucia campaña emprendida por Martelly y comparte, nuestro país  sufre hoy la humillación de  tener que aceptar en su  seno a una  misión de procónsules imperiales que  vienen a “verificar” si es verdad que  el gobierno  produce deportaciones masivas o “desnacionaliza”.

El presidente Danilo Medina ha dado muestra de sobra de  valor, entereza  y solido espíritu de dominicanidad, por lo que la sociedad dominicana puede estar confiada en que  su gobierno  no aceptara la patraña de esa camarilla haitiana ni ninguna orden imperial de la OEA o de quien sea.

El discurso del presidente Michel Martelly ante la 36 Cumbre del Caricom revela sus burdas maquinaciones para culpar a República Dominicana por el rotundo fracaso de su gobierno que ha sido tan incompetente que ha devenido en un régimen de facto que no ha podido mudar ni un paso en dirección a la reconstrucción de Haití.

Martelly mintió a los 14 presidentes y jefes de Estado de la comunidad del Caribe al acusar al Gobierno dominicano de promover deportaciones violentas, una falacia que también declaro su primer ministro y su embajador ante la OEA, clara señal de que la infamia es la base de la política y la diplomacia haitianas.

Dos periodistas y un fotógrafo enviados a República Dominicana por el diario haitiano Le Novelliste, afirmaron que no encontraron ningún caso de deportaciones, lo que corrobora lo dicho por el Gobierno de que aún no han iniciado las repatriaciones.

Martelly se atrevió a denunciar ante Caricom que el Gobierno dominicano “quiere llevar a cabo las deportaciones sin tener en cuenta los derechos fundamentales de los migrantes haitianos”, sin decir que las autoridades han puesto a disposición de quienes retornan voluntariamente, camiones y autobuses para que transporten sus pertenencias.

Ese señor tuvo el tupé de decir que las autoridades dominicanas se negaron a negociar el protocolo de repatriación o cualquier otro documento que pudiera presentar la parte haitiana, cuando se sabe que la Comisión Mixta Bilateral fue reactiva y se arribaron a acuerdo sobre migración, agricultura y comercio y sanidad.

La verdadera intención chantajista e infame del Gobierno haitiano quedó desvelada cuando el presidente Martelly lanzo “un vibrante llamado” al Caricom, OEA, ONU para “llevar a República Dominicana a que trate con dignidad”, al decir que los niños son divididos de sus padres y llevados a la frontera, o que se deporta a trabajadores haitianos sin recibir una pensión ni recuperar sus bienes.

Martelly no mencionó que el Gobierno dominicano auspició la regularización de 288,486 indocumentados ni que concedió la nacionalidad a 55 mil hijos de residentes irregulares. Tampoco tuvo la decencia de reconocer que hemos sido un país solidario con Haití, a cuyo servicio hemos puesto gran parte de nuestras estructuras de salud y educación.

Es por eso que el Gobierno dominicano cuenta con el respaldo absoluto de la población en su obligación de frenar la ofensiva de chantaje, falacia e infamia que ha acometido contra nuestro país el gobierno de Martelly, en detrimento de su propio pueblo.

Publicado por El Nacional el 05 de julio del 2015

Tiro por la culata

El presidente Danilo Medina dejó con carabina en hombro a un ejército de carabineros mediáticos que planeaban masacrar su figura política el miércoles cuando pronunció un discurso a la nación, sobre el cual los verdugos creían que abordaría temas que le servirían como carne de cañón.

Ya antes esos políticos y comunicadores fracasaron en un intento de encerrona cuando pretendieron imponer un discurso basado en el supuesto soborno a legisladores para que aprobaran la reforma constitucional.

Esa intentona de desdibujar la imagen del mandatario fue desactivada por la abrumadora mayoría de asambleístas que sufragaron a favor de la reinstalación de la reelección presidencial, lo que demuestra que ese resultado fue la consecuencia directa de acuerdos políticos al interior del PLD y con el PRD y PRSC.

Es claro que la reforma constitucional tuvo su base en acuerdos políticos de largo alcance y no en el soborno, sin descartar la posibilidad de que se produjera alguna oferta o demanda, pero no es común ver al PLD, PRD y PRSC coincidir de manera absoluta en una votación de esa naturaleza.

Esos delirantes carabineros creían que el Presidente abordaría en su discurso la conclusión del Plan Nacional de Regularización Migratoria y que, por consiguiente hablaría sobre deportaciones masivas, o sobre posposición de las repatriaciones. En cualquiera de los casos se activaría el fuego cruzado.

También se esperaba que el jefe de Estado detallara lo relacionado con el acuerdo electoral anunciado en la víspera por el presidente del PRD, con lo cual los cañones se centrarían en desmeritar esa alianza de naturaleza histórica.

La verdad es que el contenido del discurso presidencial del miércoles era previsible, con excepción de quienes organizaron la fracasada celada mediática y política, porque Danilo prometió referirse al tema de la Reforma Constitucional, tan pronto concluyera su ciclo, y así lo hizo.

En ningún modo podía referirse al tema del programa de regulación migratoria, porque ya había tratado ese asunto en su discurso del 27 de febrero y porque no hay elementos que ameriten una nueva intervención presidencial.

Tampoco podía abordar lo relacionado con la alianza PLD-PRD, porque ese expediente debe sancionarlo previamente el Comité Político peledeísta, además de propias instancias perredeístas. Ni los más coléricos adversarios de Danilo se atreven a tildarlo de torpe.

El presidente Medina evadió el cerco mediático-político y pudo centrar su discurso a la nación en explicar detalladamente todo lo relacionado con el proceso de reforma constitucional, así como exponer los motivos que lo animan a colocar su destino político en manos de sus conciudadanos.

Publicado por El Nacional, el 21 de junio del 2015